MAGNICIDIO FALLIDO EN SÁBADO 13
Acto de Terror Doméstico | El expresidente y candidato ungido en la más reciente convención republicana, Donald Trump, sufrió un intento de atentado durante un mitin republicano a manos de un joven tirador posteriormente identificado como Thomas Matthew Crooks (20).
Se arrastra lo que hace daño
A las 18:00 p.m. del pasado sábado 13 de julio, un sujeto perdido en sí mismo y armado colocaba una escalera desplegable en la parte trasera de un edificio que forma parte de un complejo agrícola cercano para subir y recorrer con pecho a tierra y fusil AR-15 en mano hasta llegar a una posición lo sufientemente clara para tener un visual de su presa, el expresidente y ahora candidato presidencial republicano, Donald Trump.
El sujeto se percata que un policía del condado de Butler lo avistó al subir para luego caerse del techo de la sorpresa de verlo con un arma pesada. No tiene dudas. Está listo para hacerlo, para dar el golpe de gracia y no ser otro hombre miserable como el que ya es. No importa lo que esas personas que lo ven desde afuera digan al respecto porque su voluntad se lo exige. Sin vacilaciones.
Al abrir fuego a eso de las 18:05, el sujeto con una camiseta gris del canal de YouTube sobre armas Demolition Ranch, logró atinarle a la oreja derecha del expresidente no sin antes ser divisado por el equipo 1 de francotiradores designados del Servicio Secreto que protegía al expresidente desde una posición igual de alta junto con el equipo 2 de francotiradores designados en otra posición y que no tenían visual del sospechoso.
El equipo 1 tras recibir una serie de 8 disparos hacia Trump y al resto de los asistentes al mitin republicano, logró quitarle la vida con un solo disparo usando rifles MK13 al sospechoso que fue señalado por el mismo público durante la comparecencia de Trump sobre la llegada indiscriminada de migrantes desde el año 2014 al 2024 en el mitin del condado de Butler, Pensilvania, pero la reacción de las autoridades para ese momento fue pobre según opiniones posteriores de expertos en materia de seguridad presidencial estadounidenses.
"Make America . . ."
Cuando sintió que su oreja se deslizaba en sangre, Trump fue resguardecido por varios elementos del Servicio Secreto que crearon una barrera humana alrededor de él. En ese momento, ellos recibieron un mensaje en sus comunicadores de la neutralización del tirador, a lo que procedieron a llevarse a Trump de la tarima donde exponía con fervor a un lugar seguro dejando a las personas lidiando con un muerto y dos heridos.
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| El expresidente republicano, Donald Trump, abandonando el evento tras haber sido levemente herido por un disparo en la oreja. Fuente: AP |
Es ahí cuando Trump aprovecha su habilidad como político y figura controversial al levantar el puño en señal de oposición, con la bandera estadounidense en su espalda y un hilillo de sangre recorriendo su mejilla para pasar a la historia contemporánea como el hombre que realmente la nación necesita a pesar de ser un soberanista con numerosos cargos dudosamente penales en su haber. Eran las 18:15 p.m.
Trump corrió una suerte inmensa al ligeramente mover su cabeza a centímetros de la trayectoria de un tiro con una velocidad de aproximadamente 47 kilómetros por hora (kmph) según la escala de Beaufort, útil para la medición de densidad del viento en mar y tierra; que logra un alcance de 153 metros y sin haber calibrado debidamente su arma a una magnitud adecuada para lograr un correcto atine.
Tras haber abatido al tirador sospechoso, los cuerpos de seguridad se aproximan a la azotea de donde provenían los disparos. Al llegar, identifican a un hombre joven con una camiseta gris ensangrentada y de pantalones con diseño camuflado semejante al que se usa en el ejército. No muy lejos de la zona del ataque, se halló una camioneta blanca con explosivos en su interior.
El Caín sin nombre
Le comento querido lector, que el tirador era un hombre de 20 años, solitario, avergonzado de sí mismo, acomplejado, inseguro tras haber sufrido del inmisericorde bullying en todo su esplendor cuando era estudiante del Bethel Park High School durante quién sabe cuanto tiempo como para desquitar su frustración en un club de tiro cercano.
Según el Buro Federal de Investigación (FBI), tal individuo respondía al nombre de Thomas Matthew Crooks; una persona que optó desde su ira e inconformidad por la vida, matar a un expresidente de Estados Unidos que goza de varias inmunidades de diferentes plenos de la nación, así como que enfrenta distintos cargos que no quiere responder porque (según Trump) constituyen un vil aparato difamatorio del tan mentado "crooked Joe Biden" y su séquito de demócratas enfermos.
Estos traumas hacían mella en Crooks, tanto al grado que crearon una especie de contradicción en su identidad política que difiere entre el bando republicano al cual estaba registrado según documentos del comite de asuntos electorales de dicho partido, y el bando demócrata del que llegó a donar 15 dólares para la causa. A un lado de lo político, Crooks no tenía registro criminal alguno, por lo que lo hizo irrastreable para la policía de Butler.
La investigación sigue en desarrollo por parte de las autoridades a la fecha de escrita esta nota.

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