A su asna voluntad
Columna escrita por: Pablo D. Moncada
Cuando un hombre se cree demasiado sus fantasías, éste es capaz de expresarlos y hacer lo inimaginable para considerarlas parte de la realidad que ya no se cansa de ver las tantas facetas de intransigencia que las personas pueden manifestar. Con tal de llevar siempre la contraria haciendo caso omiso al estado en el que tiene a su nación, el dictador Nicolas Maduro hará lo que sea para continuar en el poder retando la voz suprema de la población venezolana que desea la cabeza del autócrata y de todos aquellos que pronunciaron su triunfo la madrugada del 29 de julio con un 52% de las absurdas actas escrutadas en su 83%.
Los resultados que la oposición venezolana demuestran que entre el 67 y el 70% de las actas fueron para el candidato Edmundo González Urrutia que representan casi los 7 millones de votos en contra de los 3 millones representados en el 30% de las actas a favor de Maduro. Todo esto, según lo expresado por el Washington Post en colaboración con un equipo de la oposición que llevó a cabo un proceso meticuloso y secreto de revisión de actas de urnas hechas en parroquias, dieron fe de que están en frente del mayor fraude electoral jamás antes visto de la historia política latinoamericana.
La reelección de Maduro significa la prolongación de todo lo que puede haber en una pesadilla de cualquier nación democrática que abandone sus principios por unos propios de la barriada: militarismo, represión mediática y de libertad editorial, violación de derechos humanos, etc., pero el peor factor de esa pesadilla es el populismo como espíritu que atrae a esos infelices seres que duermen debajo de los puentes, engañándolos a su paso para succionar de las arcas del Estado como del trabajo del venezolano próspero, el intento de reconstrucción nacional.
El sueño de la revolución chavista genera asnería que se propaga en las mentes débiles que no ven que el Foro de Sao Paulo se ha fragmentado en Sudamérica, haciendo que los líderes de izquierda de esa región como de América Latina entera, reconozcan la diferencia entre tiranía y democracia. El presidente Lula da Silva de Brasil se ha declarado en contra de la reelección al solicitar el reconteo de las actas, una posición que lo pone como una figura clave de cierta inhibición geoestratégica globalista al igual que el presidente chileno, Gabriel Boric, de “no tener dudas que el régimen de Maduro ha intentado cometer un fraude. . .”.
Mientras los países de la región comienzan a elegir de qué parte de la historia están, los líderes opositores, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, ven la manera de evadir la persecución política y censura por parte del régimen que empieza a tener roces con el temido grupo miliciano conocido como el Tren del Llano que, desde el estado de Guárico, amenazó a las Fuerzas Armadas Bolivarianas de contraatacar si no dejan de maltratar al pueblo.
Dudas se arremolinan en la mente de un Maduro que debe pasar noches enteras en vigilia, en alerta de un ataque que puede llegar desde cualquier esquina. Todo a causa de la mentira que ni él mismo puede soportar. En su aciago, mandó a suspender redes sociales que, según él, promueven el fascismo tales como WhatsApp o X; siendo ésta última propiedad de Elon Musk, quien retó al dictador a un duelo del que no ha obtenido respuesta alguna desde el Palacio de Miraflores.
Confinado en su delirio, todo socialista descubre que es terrible caer en las manos de la más asna voluntad.