viernes, 11 de abril de 2025

ARTÍCULO DE OPINIÓN - NOVENA CERCA DE LA CUMBRE

 Novena cerca de la Cumbre

Artículo de Opinión escrito por: Pedro Pablo De Arca

A lo lejos, escucho sonar campanadas en medio de una noche dominada por vendavales que auguran la llegada de la Semana Mayor, en donde se rememora la pasión y muerte de Jesucristo mediante recreaciones teatrales en barrios y colonias para invocar la proclama de algunos santos en rescate de Honduras. Al asomarme, descubro que las campanadas provienen del chapitel de una ermita ubicada en la falda noroeste de un monte en donde las platas traídas de los vendavales convergen para incentivar la alabanza a un albor menor pero igual de importante para quienes adoran la cruz. 

El chapitel está iluminado por flamas benedictinas blancas que lanzan hacia estos cielos nocturnos que recelan al Baco, dios antiguo que bendijo en secreto la sangre del sumo redentor. La curiosidad me invadió. Me dirigí al templo ubicado encima de una larga serie de escalones multicolores, no sin antes toparme con una cruz con múltiples agujeros o perforaciones de bala. A mi sorpresa, descubro al oír a unos feligreses platicar sobre el asesinato de un distribuidor de heroína clandestino que se enfrentó a la justicia con sus propias manos en las gradas multicolores y al pie del templo.

Tras oír aquella conversación, me devuelvo a la habitación del hotel, iban a ser casi las nueve en punto de la noche, no podía sacarme aquella imagen de la cruz perforada de la mente. La certeza de que esto es un remedo de la faceta más cruda y desconocida del viejo salvaje oeste norteamericano se fortalece a cada segundo en que las crisis múltiples que atraviesa Honduras dejan relucir la falta de respeto al estatuto que el propio hondureño cree obedecer.

El hecho de saber que todos se inclinan al hambre por el poder desconcierta hasta los analistas más preparados e incisivos en sus disertaciones, ya que muy pronto no encontrarán temas que tratar para postular nuevos puntos de vista que inciten al paradigma político, económico, social, etc., considerando los más recientes acontecimientos que provocan el ascenso de San Miguel Arcángel a las alturas desde tierras hondureñas. Aquel que defendió la creación de su hermano ahora caído.

Los hombres de letras y medios siguen fortaleciendo una opinión pública que no cree en la división de su propio debate interno. "La culpa es de... ¿Qué más da?, al final no hay, ni habrá nada y eso es lo que mal justifican los ineptos" me dijo un buen economista que resultó ser punk y que se fue en contra de todo un sistema que oprime las posibilidades de prosperidad y ofrece la oportunidad a Honduras de morirse como nación que sigue sin entender los principios que conlleva la soberanía, la propia independencia. 

Para la media noche, un murmullo se fusiona con el vendaval para volar hasta mi ventana que abro con señales claras de insomnio. Ser vendedor de discos de vinilo en medio de una guerra comercial arancelaria llevada a cabo por dos grandes potencias mundiales no es nada fácil. Dicho murmullo provenía del templo encima de la colina, de una cumbre de feligreses de la posible arquidiócesis a su santo patrono en víspera de su aniversario; un tal San Carlos, patrono de las rosas celestiales a los pies de María Auxiliadora.

Escuchando el murmullo general de la respuesta a los salmos, decidí salir de nuevo del hotel rumbo al templo. Ignoro la cruz balaceada y subo los escalones hasta llegar al templo para sentarme en los asientos de atrás y escuchar la homilía del padre Amador. No escribiré sobre todo lo que dijo, pero en venidas cuentas, es un relato con moraleja del precario estado en que nos encontramos como país mientras el señor es hecho a un lado por dioses falsos tras monitores e inteligencias artificiales al son de retar a Dios y a la ética. Nada que no haya escuchado antes.

Con solo oír eso, me levanté y salí del templo para bajar aquellas gradas preguntándome qué hay al final del arcoíris si no es un caldero lleno de oro de un duende escrito por Jorge Montenegro y caricaturizado políticamente por Darío Banegas o un hawaiano progresista renegón que toca un ukelele. Mientras bajo las gradas, un miembro de la arquidiócesis me da un panfleto e invitación al próximo novenario de misas nocturnas en honor a San Carlos en esta cumbre o colina de las varias que hay en la capital. 

Lo tomé y lo llevé conmigo hasta el hotel dejando atrás el templo, las gradas multicolores y la cruz balaceada. El novenario será una semana antes de Semana Santa. Mi corazón y mi mente no están preparados como para acudir a una serie de misas que esconden discursos con cargas políticas disfrazados de moralejas divinas dichas por San Carlos. No estoy a favor ni en contra de eso, sin embargo, ya creo saber qué temas políticos hablará el padre Amador a través de sus homilías en cada misa del novenario. 

Cada vez que salgo del hotel y ando por Tegucigalpa a pie como dice la canción de Víctor Donaire, me fijo en una serie de afiches con las banderas de México, Guatemala, Colombia, Cuba, etc., que dicen la palabra bienvenidos escritas en español y francés. No le di importancia. Yendo por otro bulevar, me topo con unas lonas rojas y blancas colgadas de un lado para otro con mensajes que identifiqué rápidamente que fueron escritos por alguien que supone que el español, el catracho, el caliche y el penco son lo mismo. 

"Vení veni 2 a las tierras de morasan" alcancé a leer. Del otro lado de la acera, leí mensajes bien escritos a modo de respuesta a las lonas colgadas encima de señales de tránsito. No he revisado las secciones de sucesos de los diarios que compro, pero estoy seguro de que ocurrieron más de tres choques en ese bulevar.

Efectivos militares y policiacos acordonaban cuadras enteras de calle que llevan hacia dos bancos: el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Central de Honduras (BCH) en su nuevo edificio. Veo pasar carros y trocas negras blindadas dirigirse a estos lugares. Por un momento pensé que esos preparativos de seguridad eran para proteger una nueva ceremonia política en donde se pone una alfombra roja que dirige directamente a las arcas de estos bancos para que cualquier funcionario público pueda extraer dinero sin que nadie les reclame. Nada que ver. 

Resulta que la seguridad patrullaba varias zonas debido a la llegada de presidentes, primeros ministros, cancilleres y cuerpos diplomáticos representantes de los países que conformaban la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a modo de cumbre o reunión para abordar y discutir temas de interés regional encabezados por Honduras. Como si el oficialismo actual supiese lo que es el término abordar o discutir. 

Están invitados a este evento, autócratas que creen en la democracia. ¿Pueden creer esto? Hombres y mujeres que castigan con muerte y suplicios directos hablando de creer en la voluntad de sus pueblos. Pues eso es lo que invitó Honduras, como si ya no hubiese suficientes crisis en este país como para ver cómo es que la calaña de América Latina se pavonea en la ruinosa Casa Presidencial y en la sucursal del BCH que alardea de crecimiento económico con una canasta básica desmedida para los ingresos del consumidor hondureño habitual. 

Estoy seguro que saldrá algún economista errado de esa casita a decir que todo está bien y que los huevos dependen de qué calidad es la gallina barata que los pone. Según un hijo de Morazán, esas gallinas salen guaya como cada proyecto impulsado por incapaces en todo el sentido de la palabra. En definitiva, los números no son para quienes crean en mitos urbanos con sus buenas dosis de componentes ideológicos para satisfacer los vanos placeres mentales de quienes flagelan la institucionalidad con falsas esperanzas de la venida mesiánica de un político que extirpe la corrupción de raíz.

Por lo que me contó un conocido de un conocido que trabajó con el grupo especial de la Cancillería de Honduras, los temas que se hablaron en el magno evento, apenas fueron tratados. Todos acordaron tomar asuntos como la migración, la seguridad tanto nacional como regional, el crecimiento económico entre otros temas de manera seria a través del tan pronunciado término geopolítico de moda llamado humanismo, no obstante, estos temas fueron hechos a un lado para tratar la creación de un nuevo bloque que países capaces de replicar en menor grado el potencial de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en Latinoamérica en pleno siglo XXI. 

El conocido me brindo un informe o resumen secreto de los puntos más importantes que se tocaron de política regional, a lo que me pasé horas leyendo y desentrañando aquella marejada de textos acerca de un plan tan minuciosamente calculado que le llevó años e inclusive décadas a varios personajes de la política hondureña y latinoamericana tramar bajo las narices del mejor país del mundo. Esto es lo que se obtiene cuando el hondureño selecciona ignorantes a que supuestamente les gobierne como castigo a otros partidos políticos de turno sin nunca aprender la lección.

Al final entendí que el humanismo es un concepto tan mal interpretado por hombres insulsos para fomentar un mentira que trastorna a otros hombres que se mantienen al margen de las causas cruciales de la civilización, me refiero a personas que consideran que sus vidas están muy por encima que las de cualquier otro en una super sanidad de la que psicólogos, psiquiatras y neurólogos especulan al respecto. Una vertiente de un tipo soez de demencia que queda al pendiente para los médicos que siguen sin recibir sus salarios. ¿Será cinismo? 

Puede que no se trate de cinismo, sino de una interpretación de la realidad de una manera que escapa a lo subjetivo. No es esquizofrenia ni histeria o un episodio crónico de locura. Es como llenar de ideas bizarras una conciencia alterada y alejada de la realidad para fragmentarla y encaminarla a creer en lo que nace de los rincones más insondables y oscuros de la voluntad política. Una programación humana que exhibe el poder de un modo complejo y capaz de cegar el albedrío y la libertad como su sana derivación. El humanismo no estuvo presente en ese evento de la CELAC en Tegucigalpa.

Recién me entero de que todos los países de la CELAC debían firmar un papel que otorga la presidencia pro tempore de la comunidad a Colombia, no obstante, Argentina y Paraguay no estuvieron de acuerdo y trataron de seguir deliberando sobre todo lo expuesto en el nuevo acuerdo. Nadie los escuchó porque fueron ignorados de una manera osada, tosca, repulsa y descarada. De hoy en adelante, la parca afilará su hoz para arremeter contra el alma del ignorante que se vistió de negro, puesto que solo ella y su séquito de adoradores pueden vestirse de la nocheosfera. 

Más tarde, veo imágenes por redes sociales de la presidente de los hondureños siendo tratada como lo que es, una sirvienta que tanto pregona la defensa suprema de todas las clases inferiores de la sociedad y solo sirve para decorar el hogar de su marido, un falso cacique comanche redomado que codicia la venganza contra quienes lo enviaron al exilio por tratar de instaurar un régimen de odio a su imagen y semejanza. Según este conocido de conocidos, la reunión no dejó nada fructífero para los latinos como para los hondureños en sí, excepto más deuda para estos últimos tras gastos valorados en millones de lempiras.

Ver y escuchar como ese falso cacique comanche le decía a su sirvienta que "hay suficiente consenso" mientras ignoraba a las delegaciones de Argentina y Paraguay, es atestiguar el lado más visceral del cinismo convertido en remedo de poca persona que convive entre bestias autócratas, negadores del narco holocausto en Rancho Izaguirre, abusadores, corruptos y demás fieras que condicionan a América Latina en ser una región fallida. Honduras ya es un Estado fallido y el propio hondureño se alista para revertir esa condición en urnas que remarcan una impotencia, una justa ira silenciosa.

La reciente reunión de la CELAC pedía la consideración de Venezuela como una democracia. Con esto, es más que claro que el oficialismo actual hondureño cree que María Corina Machado es quien coordina los escuadrones que secuestran disidentes opuestos a su régimen para llevarlos al temido centro de torturas del Helicoide, cuando en sí, es Nicolás Maduro quien hace todo lo antes expuesto. La región del Mocorón debe resistir antes de que la simia y su pastor aguacatero deformen la Mosquitia, pulmón tropical de Honduras.

Para esa espera, el falso cacique comanche ya habrá instaurado su tan deseado régimen y eliminado todo obstáculo incluyendo esa oposición que hoy se enmudeció cuando una diputada colorada se levantó para protestar de frente ante un Pino terebeco y torcido al callar crímenes electorales como el del fiasco logístico del Consejo Nacional Electoral (CNE) del 9 de marzo. Por cada chabacanada que pase en cualquier rama de la institucionalidad hondureña, miles de hondureños perecen a donde suelen morir las mulas mas no los asnos. 

A la mañana siguiente, cuando pasaba lista de los clientes que compran de mis discos de vinilo en el bistró del hotel, escucho sin querer queriendo la conversación entre un par de huéspedes: una joven hermosa y de melena rubia de voz suave y tono propio del Peloponeso y un señor fortachón de bigote y porte germano que daba la impresión de ser Carlos Hartling y que veía su reloj de cadena tan grande como una cebolla robada de Aduanas al son de compartir una taza de café con ella y de revisar su celular. 

Ambos discutían sobre la coincidencia de que tras dos días de lluvia sobre la capital en la que ocurría la cumbre de la CELAC, al tercer día el cielo lucía brillante y despejado tras el culmen de un evento que no dejó nada realmente gratificante para la hondureñidad o la comunidad latina en general. Tomé aquello como un hecho de gran peso simbólico para este escrito mientras me preparaba para salir. Ahí comprendí que el pulso nocturno del teclado de una laptop es la medicina de quien no soporta loqueras diurnas y más si vienen de la política. 

Pensando en cuanto a la invitación al novenario de misas por el aniversario de San Carlos de las Rosas Celestiales, entiendo que el miedo en el corazón del hondureño es latente más que nunca. Tal órgano es un hervidero de emociones que fundan naciones basadas en el conformismo y la desidia. Ahora conozco de un peñasco, una cumbre en la que el hondureño puede acudir a rezar 100 mil novenas de ser posible con tal que acabe este suplicio luego de haber sacrificado un toro azul en las hogueras del olvido y el juicio de la historia.

De recomendar o sugerir a quien llegue a leer esta pieza de ir a rezar una novena entera en la cumbre de San Carlos, no estoy en condiciones de ello, ya que prefiero alejarme de mis cuentas pendientes con el Creador y entender los misterios mayores de su obra de manera independiente. De lo que sí estoy seguro, es que en estos tiempos absurdos cualquier mecanismo de inhibición o sátira crónica argumentada de la realidad política hondureña y sus ideales, es aceptable y necesaria.

sábado, 5 de abril de 2025

ARTÍCULO DE OPINIÓN - LA BALADA DE LOS FALSOS COMANCHES

 La Balada de los Falsos Comanches

Artículo de Opinión escrito por: Pedro Pablo De Arca

En toda llanura, siempre existirá una especie que logre impresionar a la flora y fauna de la cual pertenezca y provoca que se generen debates sobre su origen y finalidad en el pleno donde ni el Creador ni el Caído no quieren asumir la responsabilidad de su supuesta creación. En una llanura que creo conocer, dicha impresión es muy diferente. Causa un tipo de alucinación o delirio que, una vez dicha por un espécimen, este la esparce en la llanura donde es escuchada por sus semejantes que comparten sus mismos rasgos y estos deciden que esa impresión, esa expresión, es la verdad absoluta a la cual todos debemos someternos para negar cualquier otro hecho acerca del firmamento, las montañas, los riachuelos y las obras del hombre. Esa especie impresiona por su visión distorsionada del poder sobre la llanura a la que fueron exiliados.

Cuando eran abordados por algún hombre de letras y medios, ellos decían ser comanches, pero de un linaje o rama que apenas logró sobrevivir a extinciones que dejaron a muy pocos especímenes apenas conscientes que en la llanura los zopilotes no son comida. Las personas que lograron levantar comarcas industriales decían que estos comanches eran decadentes, en el sentido más corrupto, ruin y abusivo de la palabra. Hasta errantes y renegados de las carreteras alegaban que veían algo en los rostros de estos seres cada vez que se topaban con ellos, como una especie de destello o resplandor rojizo como un cerillo. Al son de hoy se rumorea que no son nativos americanos que emigraron de Norteamérica a Centroamérica. 

De la noche a la mañana, la llanura fue asolada, no llovió durante una década y la sequía arremetió contra poblados hasta llegar a las ciudades con una guadaña que cegaba el trigo, la paz, la cordura y la poca tolerancia que había entre la gente que siguió el desarrollo y los comanches. Se dice que alguien logró escuchar que, en la llanura, un grito tan descomunal y hosco que rompía todo lazo terrenal con la trinidad altísima y la rebeldía luciferina. En el lugar donde decapitaron a Lempira en batalla, el espíritu del héroe indígena se retuerce de confusión y temor tras escuchar aquel bramido en la distancia. Pues ese testigo anónimo, señala que avistó a quien soltó semejante alarido. Era un comanche que yacía hincado sobre la tierra mientras una docena de cuerpos sin vida yacían regados a su alrededor. 

El comanche con sus manos empapadas de sangre sosteniendo un revólver en la mano derecha y un machete en la mano izquierda, confesó ser el líder de un grupo de comanches que en el pasado fueron diezmados por un centenar de ejércitos que cantaban los himnos norteamericano, Marsellesa y Granadera mientras arreaban cabezas de ganado hacia el Este, rumbo a territorio de sisimites o itacayos. Que sufrió persecución por parte de un escuadrón de militares durante nueve años hasta perderse en medio de la llanura y quedar orate. En el juicio por la masacre, aquella historia bizarra del líder comanche fue desmentido por un grupo de pobladores de varias regiones del centro y Este del país que alegaban que el líder comanche era en realidad el jefe supremo de un millar de hordas que moraban desatándose de las maneras más infrahumanas posibles. 

La corte entera más el estrado solo se limitaba a oír cada cuento de cada hombre y mujer que trabajaban en la tierra, así como de todos aquellos que se vieron afectados directa e indirectamente por los crímenes del líder comanche de nombre Lem-Odaya. La jueza, los abogados a favor y en contra, los fiscales, el estrado entero, los testigos a favor y en contra, los centinelas y hasta el pintor se callaron al unísono porque era turno de que Lem-Odaya pronunciase la verdad: él era la suma autoridad de todo el territorio desde punta Caxinas hasta Copán. La impresión de terror y duda se cernió en todos los asistentes al juicio. Los hombres de letras y medios multiplicaron sus canales mientras los evasores de realidad conspiraban al tejer redes tragicómicas de la sospecha del levantamiento de un régimen demagógico.

Lem-Odaya pasó de ser un orate homicida a un autócrata que por más hablaba de los riesgos tras el vudú y la santería, la parca le llevaba las cuentas de todas las veces en que quitó una vida más las veces en que contemplaba el billete de quinientos lempiras de entre los millones de billetes de ese mismo valor que se robó en una carretilla de verduras. Su ascenso, caída, exilio y retorno silencioso significó la debacle para una nación que durante siglos fue víctima de la indecisión y la desidia. El monte es quien suele seleccionar a hombre y mujeres para liderar a un país que sigue estando indómito y salvaje aún con todo y 200 años de historia soberana e independiente. 

Lem-Odaya suele tocar un guitarrón en la madrugada mientras rememora sus días de bestia desde un palacio de ocote barato, viendo su más grande obra cumplida: la polarización de una sociedad en su estado más puro. En algún lugar del limbo, Diógenes suplica a las alturas la sentencia de este cínico que decía ser falsamente comanche y ejecuta una balada en honor a la involución mientras usa a su propia estirpe como piezas de un tablero que no requiere de lógica para pensar, solo los dictámenes de una desopilante voluntad. En ese tablero no hay reglas salvo una: lo que sobre de mi voluntad, será el alimento de todos. De esta forma el comanche prosigue con su proyecto de erigir la cuarta casa de la degradación política en Latinoamérica que, ya de por sí, es negra como esta noche que la guardia de Morazán es velorio. 

La balada parece más una ranchera compuesta por un pobre miserable que escribe "Carajo" en paredes de propiedades ajenas a lo largo del país, pero sí un noble erudito formado en valores lo escribe sobre el asfalto de las carreteras reclamando justicia, será condenado a un suplicio inimaginable. Lem-Odaya es un falso comanche, así como todos aquellos que conforman las hordas de indeseables que solo veneran el placer tartárico y no la salvación de sus mentes y almas. Los falsos comanches no llevan penachos de plumas de guacamayas y quetzales, ni mantos de pieles para protegerse de la intemperie, mucho menos ornamentos de jade y esmeraldas en su cuerpos y lanzas. Estos falsos comanches son los reductos de una civilización que nunca supo cómo debía ser y ahora se desplaza ignorando y negando toda calamidad que arrojan contra la vida al tiempo en que desean la muerte a través de sus discursos.

Ellos no pueden verse a la cara con el resto de otras especies que cabalgan en la llanura de la política como son los mirlos colorados adoradores del raro mañana y los toros azules que veneran erróneamente el capital. Los viejos obligan a los jóvenes a cumplir su voluntad a cambio de un amor incondicional en una guerra donde la violencia política nos trastoca a todos cuando amenazan la capacidad de elegir el destino, mientras tanto la juventud, se prepara para una de dos: luchar hasta el desgaste o perecer al emigrar desconociendo sus destinos. Al final la oportunidad pende de un hilo tan delgado que resulta invisible para ojos que decidirán si quedarse o alejarse en la misma llanura que ve nacer perspectivas buenas y no tan buenas por igual. Un vendedor de chicles y cigarros me dijo una vez que cuando las cinco estrellas de pálido azul dejen de brillar por sobre la llanura, los hondureños compraremos cigarrillos, fósforos, candelas y linternas para alumbrar por sobre las tinieblas. Yo le respondí que sí eso llegara a pasar, mejor sería procurar no incendiar los montes.

Hace algún tiempo, un cuerpo de magísteres de la sociedad civil junto a ciertos dueños de empresas mediáticas recibió copias de cartas escritas por un supuesto comanche apodado Danto Índigo, en donde planteaba varios hechos clave que permiten la comprender la naturaleza de estos y muchos hombres ferales una vez alcanzaron el poder. Operaciones clandestinas, corrupción, negociaciones con otras especies de la llanura, narcotráfico, etc. Tras la publicación de estos hechos, más cartas confirmadas y otras anónimas, revelaban verdades inquietantes que señalaban a todos los habitantes salvajes de la llanura. La cautela por parte de los hombres de letras y medios para verificar la veracidad de las cartas, así como su profundidad, fueron cruciales para interpretar que todo lo descrito por Danto Índigo. Todo era real. Jamás se supo sobre quién o quiénes podían corresponder al nombre clave de Danto Índigo.

Tras eso, varias cosas sucedieron y que ponen en grave peligro la seguridad nacional del país como la revelación de un video en donde algunos falsos comanches de alto perfil degustaban en un jolgorio que derramaba poder y la más insondable soberbia cuando platicaban sobre cómo distribuirse el botín tras contrabandear narcóticos y armas en lo más lejano de la selva. Más tarde, la esposa de Lem-Odaya y gran representante de los falsos comanches, denigró hasta el punto de escupir a una bandera legendaria, así como a sus portadores de traer la guerra y el espionaje a estas tierras. Corrompen un sistema electoral, al mismo tiempo en que destruyen al ejército y persiguen en secreto a quienes osen alzar la mano para hablar sobre lo que nadie sabe con respecto a su naturaleza despiadada que se refugia tras máscaras lánguidas de honestidad, dulzura, compromiso y responsabilidad. El "super yo" está implícito.

Todo lo antes descrito acerca de los falsos comanches da a entender que en realidad no son comanches, sino hombres y mujeres que usan la cultura, los códigos y hasta el nombre de esta tribu milenaria de Norteamérica para cometer actos infames disfrazados de caridad. Recién me entero del desplome de una vía aérea que conduce a Valle de Ángeles, y que se debió al paso de un camión que portaba alquitrán para pavimentar calles bajo órdenes del mandato comanche; el camión era apodado dragón, dato que quiero evitar enlazar de manera simbólica al famoso lienzo del dragón rojo de William Blake y que se levanta ardiente y profano ante la mujer vestida de sol. Esto me deja preguntando sobre qué otros tipos de monstruos habitan dentro de cada individuo. 

Redacto esto en los momentos más absurdos de la historia humana donde las excusas se multiplican, donde el valor y la virtud son reemplazados por el antivalor y el vicio, el oprobio es ley, a los arcabuces se les añaden miras telescópicas y láseres, la Inteligencia Artificial es usada olvidando sus funciones e implicaciones ontológicas y filosóficas, la mediocridad manda, hay menos sueños y más vigilias, el desarrollo no sabe a dónde ir a parar. Lo menos peor es la regla. No hay quien corte el café en Honduras para un Albert Camus que ve cómo es que a los hondureños sí les fascina convivir para nunca aceptarse en medio de tantas pestes y plagas. ¿Es más contundente una Guerra Civil o un Golpe de Estado? Quien sabe, porque no hay suficientes trincheras que puedan revelarnos eso de acuerdo con la historia de la infamia. 

Forzar la unidad de las cosas a través de un deseo ominoso y desequilibrado, es una de las tantas cuestiones que historiadores, antropólogos, filósofos y psicólogos nacionales deben averiguar para desentrañar el porqué del desenfreno y quiebre mental de quienes conforman estas hordas al tener poder en el siglo XXI. Se dice que los falsos comanches sostienen un ritual pseudo ocultista de forma psíquica, en donde la figura del corazón es exaltada a niveles demenciales mediante la histeria, la negación, la desesperación y lo pasional al grado de caminar en realidades voraces que ofenden hasta la mismísima parca. Los días son más plateados que antaño, cuando San Miguel Arcángel nos heredó la balanza mas no la espada de la que hoy, Honduras no puede desenvainar ya que olvidamos cubrirnos la vista de la arbitrariedad lo ilógico. 

En fin, la llanura, un vasto plano en donde cualquiera puede perderse buscando lo que no tiene. La especie de los falsos comanches, así como de los mirlos colorados y de los toros azules que describo en este escrito, negarán hasta el último día de sus vidas que no tuvieron nada que ver con el deterioro de una nación y la deformidad de una población cuya voluntad inocente es espléndida, formidable y reluce por sobre cualquier penuria. Una cultura politizada independientemente de quienes la diseminen se vuelve generacional y hereditaria, solo deja malos hábitos que seguirán resonando en la llanura como presagios del nacimiento de nuevos habitantes listos para evocar sus intenciones buscando venganza de la historia. 

Jamás aceptaré o negaré nada, ya que el tiempo me dicta lo que debo buscar entre yermos. 


ARTÍCULO - ARDE LO QUE ARDE

  Arde lo que Arde Artículo escrito por: Pedro Pablo De Arca Encima de un peñasco, diviso toda una línea o franja de fuego arder en el horiz...