Doña
Marta Argeñal
“El Resplandor de las Mareas de la Vida”
![]() |
| Doña Martha Argeñal. Fuente: Jimena M. Argeñal |
La rudeza de aquella terrible defunción no fue obstáculo para doña Marta que siempre se mostró decidida a seguir
disfrutando de una infancia repleta de juegos, deberes académicos serenos y
momentos donde el descanso era usado para admirar el pasar de los días en una
Tegucigalpa sana, ciudad con la cual dice tener un vínculo profundo, por ser el
lugar en donde creció y en donde conoció a figuras de la Honduras de antaño
como el expresidente, el General Tiburcio Carías Andino. Cuando era niña, su
padre a veces la llevaba a verlo cuando iba de camino a la escuela a las siete
en punto de la mañana todos los lunes.
![]() |
| Tiburcio Carías Andino. Fuente: Twitter |
Dentro del núcleo familiar, admira a su hermano Mario Roberto Argeñal Flores, padre del abogado y director de la Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales (DIDAPOL); Doris Leticia Argeñal (QQDG), su hermana menor y más preciada, la apoyo como una efigie dadora de fraternidad entre hermanas y símbolo de una unión que no tiene principio, ni final.
Doña Marta es de conducta temeraria, enojada, seria, pero goza de una característica que no todos tienen y es la accesibilidad a las situaciones que la rodean, en sí, siempre mira el lado amable de la adversidad convertida en comentarios de terceros o incluso de su propia familia. Destaca entre sus pasatiempos leer la Biblia, escuchar música, escuchar misa en el cable los domingos por la mañana, ver telenovelas y ponerse al día con los noticieros.
![]() |
| Don Roberto Moncada García. Fuente: Jimena M. Argeñal |
Teniendo muy de cerca en su memoria, la imponente imagen del General Carías, su apego incondicional al Partido Nacional, el partido del cual también eran muy cercanos sus padres y su abuela, María Cleofes Argeñal (QDDG), que fue líder del Comité del Partido Nacional del Barrio Buenos Aires, sumado a las visitas que hacia con su padre cuando era pequeña.
![]() |
| María Cleofes Argeñal. Fuente: Archivos Familia Argeñal-Moncada |
En cuanto a sus miedos o
temores, doña Martha le teme a la pandemia a causa del COVID-19, que asola al
mundo y más a ella que es de la tercera edad y sufre de enfermedades de base
como hipertensión, artritis y reacciones crónicas de los bronquios. No sufre
de ansiedad por el confinamiento, ya que ama demasiado su casa y no sale tan a
menudo a las calles que son besadas por el canto taciturno de Perséfone, esposa
del Hades.
Este canto de viejas eras, es reemplazado por “Cuando tú me Quiera”, estelarizado por el cantante y actor chileno Luis Enrique Gatica Silva más conocido como "Lucho Gatica", una canción que su esposo, quien en vida fuera don Roberto, le dedicaba. Ella lo considera como un esposo y un padre hogareño y trabajador, que, entre sus rótulos, creaba estilos de carteles y señales que daban direcciones a los rincones más espléndidos del barrio del cual lleva habitando desde 1955. Ella es amante de novelas que tengan que ver con la pasión en medio de las arenas y las zarzas secas bajo el sol de Turquía y las historias de amor del país vecino azteca, México.
Doña Marta, gano un esposo, cinco hijos profesionales, nietos y un hogar, sin embargo, perdió a su madre hace siete años, a su esposo hace ocho años, a su abuela hace ya mucho y a varios amigos y conocidos. " Usen mascarillas, que guarden distancia y que usen gel de manos." es el mensaje que deja a la población.
Doña Marta ha navegado por
incontables océanos de tiempo, cual espíritu libre con el fin de hallar un tesoro
que se mezcla en las mareas de lo efímero de la vida. Como navegante maestra
que vio paraísos tan llenos de color como el Parque La Concordia, el Teatro
Manuel Bonilla o el Gimnasio Rubén Callejas Valentine en las mejores de sus
épocas, ahora ella contempla, cual niña creyente a la magia, en el hecho de que
algún día vaya a las costas más cristalinas de la vida, siguiendo su sangre
azul y la estrella solitaria, hasta alcanzar a sentir la briza ascendente del
mar.
![]() |
| Parque La Concordia. Fuente: Esther Melgar-VuelvealCentro.com |





No hay comentarios:
Publicar un comentario